DIÓCESIS DE LA INMACULADA CONCEPCION
ASUNTO N.º 001/2026
✠ Emmo. Sr. Mons. Luis Card. Rhea
POR GRACIA DE DIOS Y DE LA SANTA SEDE APOSTÓLICA
OBISPO TITULAR PARA LA DIÓCESIS DE
OBISPO TITULAR PARA LA DIÓCESIS DE
LA INMACULADA CONCEPCIÓN
A los reverendos sacerdotes, a los religiosos y religiosas, y a todos los fieles de esta Iglesia particular: gracia y paz en Jesucristo, Buen Pastor y Señor de la Iglesia.
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Queridos hermanos en Cristo:
Hoy nuestro corazón se llena de alegría al celebrar la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo. Es un día para mirar con gratitud el inmenso amor de Jesús, que no quiso quedarse lejos de nosotros, sino permanecer para siempre en la Eucaristía, alimento para nuestras almas y compañía segura en nuestro caminar.
En medio de nuestras alegrías y preocupaciones, de nuestros logros y dificultades, el Señor sigue repitiéndonos las mismas palabras que pronunció en la Última Cena: «Tomen y coman; esto es mi Cuerpo». Cristo continúa entregándose por nosotros, haciéndose cercano, sencillo y accesible para todos. En cada Santa Misa nos espera, nos fortalece y nos recuerda que nunca caminamos solos.
Corpus Christi nos invita a redescubrir la belleza de nuestra fe y a volver nuestra mirada hacia Jesús Sacramentado. Ante Él encontramos paz cuando estamos cansados, esperanza cuando nos sentimos débiles y consuelo cuando las pruebas parecen superar nuestras fuerzas.
El Señor permanece en el Sagrario como amigo fiel, esperando siempre nuestro encuentro.
Pero la Eucaristía no termina en el altar. Quien recibe a Cristo está llamado a llevarlo a los demás mediante la caridad, el servicio y la misericordia. No podemos reconocer a Jesús en el Pan Consagrado sin reconocerlo también en el hermano que sufre, en quien necesita una palabra de aliento o una mano que le ayude a levantarse.
Como Pastor de esta amada Diócesis de la Inmaculada Concepción, los invito a renovar nuestro amor por la Santa Eucaristía, a participar con fervor en la Santa Misa y a cultivar momentos de adoración ante el Santísimo Sacramento. Allí encontramos la fuente de toda gracia y la fuerza necesaria para seguir construyendo una comunidad unida en la fe y en el amor.
En este día santo, elevemos juntos nuestra acción de gracias al Señor por el regalo incomparable de su presencia real entre nosotros. Que nunca nos acostumbremos a tan grande misterio y que nuestro corazón permanezca siempre abierto para recibirlo con fe, humildad y amor.
Que la Santísima Virgen María, Madre de la Eucaristía y Patrona de nuestra diócesis, nos conduzca siempre hacia su Hijo y nos enseñe a vivir como auténticos discípulos suyos.
Con afecto de padre y pastor, les imparto mi bendición.