LIBRETO - MISA E INVESTIDURA DEL NUEVO CANÓNIGO BASILICA DEL VOTO NACIONAL 31/05/2026

 SANTA MISA SOLEMNE

LA SANTÍSIMA TRINIDAD
INVESTIDURA DEL NUEVO CANÓNIGO
REV. PBRO. PEDRO ORTIZ


PRESIDE:
 EMMO. SR. MONS. LUIS CARD. RHEA
OBISPO DIOCESANO

BASILICA DEL VOTO NACIONAL
Diócesis de la Inmaculada Concepción

Domingo 31 de mayo de 2026

Desde la Sacristía Profesión de fe completa para los nuevos canónigos.
El Obispo dice:
Hermanos muy amados, antes de ser incorporados al Venerable Cabildo de esta Santa Iglesia, profesen públicamente la fe de la Iglesia y manifiesten su fidelidad al ministerio que se les confía.

Los nuevos canónigos, juntos o uno por uno, dicen:
Yo, N. N., creo firmemente y profeso todas y cada una de las verdades contenidas en el Símbolo de la fe, a saber:

Creo en un solo Dios,
Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;
que por nosotros, los hombres,
y por nuestra salvación bajó del cielo,

y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre;

y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día, según las Escrituras,
y subió al cielo,
y está sentado a la derecha del Padre;

y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia,
que es una, santa, católica y apostólica.

Confieso que hay un solo bautismo
para el perdón de los pecados.

Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.

Amén.

Después continúa la fórmula propia para el oficio:
Con fe firme creo también todo aquello que se contiene en la palabra de Dios, escrita o transmitida por la Tradición, y que la Iglesia propone para ser creído como divinamente revelado, ya sea por juicio solemne o por el magisterio ordinario y universal.

Acepto y retengo firmemente, asimismo, todas y cada una de las cosas que son propuestas definitivamente por la Iglesia acerca de la doctrina de la fe y las costumbres.

Además, me adhiero con religioso obsequio de la voluntad y del entendimiento a las enseñanzas que el Romano Pontífice o el Colegio de los Obispos proponen cuando ejercen su magisterio auténtico, aunque no tengan intención de proclamarlas con un acto definitivo.

Después de esto pasa inmediatamente al juramento sobre los Evangelios
Los nuevos canónigos ponen la mano sobre los Evangelios:
Yo, N. N., prometo y juro guardar fidelidad a la Santa Iglesia, obediencia a su Pastor legítimo, observar fielmente los estatutos del Cabildo y desempeñar con celo y dignidad el oficio que se me confía.
Así Dios me ayude y estos Santos Evangelios que toco con mis manos.

RITOS INICIALES
CANTO DE ENTRADA

El Obispo:
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
℟. Amén.

La paz esté con todos ustedes.
℟. Y con tu espíritu.

IMPOSICIÓN DE MEDALLAS 
A LOS NUEVOS CANÓNIGOS
El Maestro de Ceremonias o el Secretario Capitular presenta a los nuevos canónigos:
Que se acerquen los presbíteros nombrados por decreto arzobispal para recibir la dignidad de canónigos de esta Santa Iglesia Basílica.

Los candidatos se colocan frente al Obispo

Se lee solemnemente el decreto:
Por mandato de Nos, Mons. Luis Card. Rhea, Obispo de la Diócesis de la Inmaculada, habiendo considerado sus méritos, doctrina, integridad de vida y servicio a la Iglesia, nombramos a N. N. Canónigo de esta Santa Iglesia Basílica.

Después el juramento del nuevo canónigo:
Prometo guardar fidelidad a la Iglesia, obediencia a su Pastor, observar los estatutos del Venerable Cabildo y desempeñar fielmente el oficio que se me encomienda.

Antes de imponer las medallas, el obispo las bendice diciendo:
Señor Dios, fuente de toda gracia y ministerio, bendice estas medallas que serán signo del servicio, dignidad y entrega de estos tus sacerdotes al culto divino y al servicio de tu Iglesia.
Que quienes las lleven recuerden siempre que han sido llamados no al honor, sino al servicio.
Por Cristo nuestro Señor.
℟. Amén. 

A cada uno le impone la medalla mientras dice:
Recibe esta medalla, signo de tu incorporación al Venerable Cabildo de esta Santa Iglesia, para que sirvas con fidelidad, celo pastoral y amor a Cristo y a su Iglesia.

Después puede dar el abrazo de paz diciendo:
La paz del Señor permanezca siempre contigo en este ministerio.

ACTO PENITENCIAL

El Obispo:
El Señor Jesús, que nos invita a la mesa de la Palabra y de la Eucaristía, nos llama ahora a la conversión. Reconozcamos, pues, que somos pecadores e invoquemos con esperanza la misericordia de Dios.

Pausa de silencio.

todos dicen en común la fórmula de la confesión general:
Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mí gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

El Obispo:
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
℟. Amén. 

KYRIE
Señor, ten piedad.
SEÑOR, TEN PIEDAD.
SEÑOR, TEN PIEDAD.

Cristo, ten piedad.
CRISTO, TEN PIEDAD.
CRISTO, TEN PIEDAD.

Señor, ten piedad.
SEÑOR, TEN PIEDAD.
SEÑOR, TEN PIEDAD.


GLORIA
Gloria a Dios en el cielo,
y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.

Por tu inmensa gloria te alabamos,
te bendecimos, te adoramos,
te glorificamos, te damos gracias,
Señor Dios, Rey celestial,
Dios Padre todopoderoso Señor,
Hijo único, Jesucristo.

Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre;
tú que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo,
atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha del Padre,
ten piedad de nosotros;
porque sólo tú eres Santo,
sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo,
con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.
Amén.

ORACIÓN COLECTA
Terminado el himno, el Obispo, con las manos juntas, dice: 
Oremos.
Y todos, junto con el Obispo, oran en silencio durante un breve espacio de tiempo. Después el el Obispo, con las manos extendidas, dice la oración colecta:  
Dios Padre, que revelaste a los hombres tu misterio admirable
al enviar al mundo la Palabra de verdad y el Espíritu santificador;
te pedimos que, en la profesión de la fe verdadera,
podamos conocer la gloria de la eterna Trinidad
y adorar al único Dios todopoderoso.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos
℟. Amén.

LITURGIA DE LA PALABRA
PRIMERA LECTURA

El Señor es un Dios compasivo y bondadoso

Lectura del libro del Éxodo     34, 4b-6. 8-9

En aquellos días, Moisés subió a la montaña del Sinaí, como el Señor se lo había ordenado, llevando las dos tablas en sus manos.
El Señor descendió en la nube, y permaneció allí, junto a él. Moisés invocó el Nombre del Señor. El Señor pasó delante de él y exclamó: «El Señor es un Dios compasivo y bondadoso, lento para enojarse, y pródigo en amor y fidelidad.»
Moisés cayó de rodillas y se postró, diciendo: «Si realmente me has brindado tu amistad, dígnate, Señor, ir en medio de nosotros. Es verdad que este es un pueblo obstinado, pero perdona nuestra culpa y nuestro pecado, y conviértenos en tu herencia.»
 
Palabra de Dios.
℟. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
SALMO Dn 3, 52-56

℟.  A ti, eternamente, gloria y honor.

Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres,
alabado y exaltado eternamente.
Bendito sea tu santo y glorioso Nombre,
alabado y exaltado eternamente.. ℟.

Bendito seas en el Templo de tu santa gloria,
aclamado y glorificado eternamente por encima de todo.
Bendito seas en el trono de tu reino.
aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ℟.

Bendito seas Tú, que sondeas los abismos
y te sientas sobre los querubines,
alabado y exaltado eternamente por encima de todo.
Bendito seas en el firmamento del cielo,
aclamado y glorificado eternamente. ℟.

SEGUNDA LECTURA

La gracia de Jesucristo, el amor de Dios
y la comunión del Espíritu Santo

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto     13, 11-13

Hermanos:
Alégrense, trabajen para alcanzar la perfección, anímense unos a otros, vivan en armonía y en paz. Y entonces, el Dios del amor y de la paz permanecerá con ustedes.
Salúdense mutuamente con el beso santo. Todos los hermanos les envían saludos.
La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo permanezcan con todos ustedes.
 
Palabra de Dios.
℟. Te alabamos, Señor.


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO

Aleluya, aleluya, aleluya.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,
al Dios que es, que era y que viene.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
(Mt  2, 13-15. 19-23)

Dios envió a su Hijo
para que el mundo se salve por Él

℣. El Señor esté con ustedes.
℟. Y con tu espíritu.

 Lectura del Santo Evangelio según san Mateo.
℟. Gloria a ti, Señor.

Dijo Jesús: Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en Él no muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él.
El que cree en Él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.

℣. Palabra del Señor.
℟. Gloria a ti, Señor Jesús.


HOMILIA
Momento de silencio para la reflexión personal.

CREDO
Creo en un solo Dios,
Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.
 
Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos.
Dios de Dios, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre;
por quien todo fue hecho;
que por nosotros los hombres y por nuestra salvación, bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre;
y por nosotros fue crucificado bajo el poder de Poncio Pilato, padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día según las Escrituras,
y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos
y su reino no tendrá fin.
 
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de Vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica.
Profeso un solo bautismo para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro. Amén.


LITURGIA EUCARÍSTICA

CANTO DE OFERTORIO

Inciensa las ofrendas, la cruz y el altar. Después el diácono, u otro ministro, inciensa al Obispo, a los con-celebrantes y al pueblo.

El Obispo:
En el momento de ofrecer el sacrificio de toda la Iglesia, oremos a Dios, Padre todopoderoso.
℟. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Luego el Obispo, con las manos extendidas, dice la oración sobre las ofrendas:  
Señor y Padre nuestro,
por la invocación de tu Nombre
santifica los dones que te presentamos
y conviértenos por ellos en ofrenda eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
℟. Amén. 
 PREFACIO
El misterio de la Santísima Trinidad

℣. El Señor esté con ustedes.
℟. Y con tu espíritu.

℣. Levantemos el corazón.
℟. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

℣. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
℟. Es justo y necesario.

El Obispo prosigue el prefacio, con las manos extendidas:  
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno:

Que con tu Hijo único y el Espíritu Santo
eres un solo Dios, un solo Señor,
no una sola Persona,
sino tres Personas distintas de una misma naturaleza.

Cuanto creemos de tu gloria, Padre,
porque tú lo revelaste,
lo afirmamos también de tu Hijo
y del Espíritu Santo, sin diferencia alguna.

Por eso, al proclamar nuestra fe
en la verdadera y eterna Divinidad,
adoramos a tres personas distintas,
de única naturaleza e iguales en dignidad.

A ti los ángeles y arcángeles,
con todos los coros celestiales,
te alaban sin cesar:

SANCTUS
Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del  Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu Gloria.

Hosanna,   Hosanna, Hosanna en el Cielo.
Hosanna,    Hosanna,   Hosanna en el Cielo.

Bendito el que viene en el nombre del Señor. 
Hosanna, Hosanna, Hosanna en el Cielo.
Hosanna, Hosanna, Hosanna en el Cielo.

PLEGARIA EUCARÍSTICA III
El Celebrante, con las manos extendidas, dice:
Vere Sanctus es, Dómine,
et mérito te laudat omnis a te cóndita creatúra,
quia per Fílium tuum,
Dóminum nostrum Iesum Christum,
Spíritus Sancti operánte virtúte,
vivíficas et sanctíficas univérsa,
et pópulum tibi congregáre non désinis,
ut a solis ortu usque ad occásum
oblátio munda offerátur nómini tuo.

Junta las manos y, manteniéndolas extendidas sobre las ofrendas, dice:
Súpplices ergo te, Dómine, deprecámur, ut hæc múnera, quæ tibi sacránda detúlimus, eódem Spíritu sanctificáre dignéris,

Junta las manos y traza el signo de la cruz sobre el pan y el cáliz conjuntamente, diciendo:
ut Corpus et  Sanguis fiant Fílii tui Dómini nostri Iesu Christi, cuius mandáto hæc mystéria celebrámus.
Ipse enim in qua nocte tradebátur

Toma el pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:
accépit panem
et tibi grátias agens benedíxit,
fregit, dedítque discípulis suis, dicens:

ACCÍPITE ET MANDUCÁTE
EX HOC OMNES,
HOC EST ENIM CORPUS MEUM,
QUOD PRO VOBIS TRADÉTUR.

Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego sobre la patena y lo adora haciendo genuflexión.
Después prosigue:
Símili modo, postquam cenátum est,

Toma el cáliz y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue: 
accípiens cálicem,
et tibi grátias agens benedíxit,
dedítque discípulis suis, dicens:

ACCÍPITE ET BÍBITE EX EO OMNES
HIC EST ENIM CALIX SÁNGUINIS MEI
NOVI ET ÆTÉRNI TESTAMÉNTI,
QUI PRO VOBIS ET PRO MULTIS EFFUNDÉTUR
IN REMISSIÓNEM PECCATÓRUM.
HOC FÁCITE IN MEAM COMMEMORATIÓNEM.

Muestra el cáliz al pueblo, lo deposita luego sobre el corporal y lo adora haciendo genuflexión.
Luego dice:
Mysterium fidei.

La asamblea:

Después el Celebrante, con las manos extendidas, dice:
Mémores ígitur, Dómine, eiúsdem Fílii tui salutíferæ passiónis necnon mirábilis resurrectiónis et ascensiónis in cælum, sed et præstolántes álterum eius advéntum, offérimus tibi, grátias referéntes, hoc sacrifícium vivum et sanctum.

Réspice, quǽsumus, in oblatiónem Ecclésiæ tuæ et, agnóscens Hóstiam, cuius voluísti immolatióne placári, concéde, ut qui Córpore et Sánguine Fílii tui refícimur, Spíritu eius Sancto repléti, unum corpus et unus spíritus inveniámur in Christo.

C1: Ipse nos tibi perfíciat munus ætérnum, ut cum eléctis tuis hereditátem cónsequi valeámus, in primis cum beatíssima Vírgine, Dei Genetríce, María, cum beato Ioseph, eius Sponso, cum beátis Apóstolis tuis et gloriósis Martýribus et ómnibus Sanctis, quorum intercessióne perpétuo apud te confídimus adiuvári.

C2: Hæc Hóstia nostræ reconciliatiónis profíciat, quaésumus, Dómine, ad totíus mundi pacem atque salútem. Ecclésiam tuam, peregrinántem in terra, in fide et caritáte firmáre dignéris cum fámulo tuo Papa nostro Pius, cum episcopáli órdine et univérso clero et omni pópulo acquisitiónis tuæ.

Votis huius famíliæ, quam tibi astáre voluísti, adésto propítius. Omnes fílios tuos ubíque dispérsos tibi, clemens Pater, miserátus coniúnge.

+Fratres nostros defúnctos et omnes qui, tibi placéntes, ex hoc sǽculo transiérunt, in regnum tuum benígnus admítte, ubi fore sperámus, ut simul glória tua perénniter satiémur,
 
Junta las manos.                                                        
 
La asamblea:
AMEN , AMEN , AMEN  

RITO DE COMUNIÓN
Una vez depositados el cáliz y la patena sobre el altar, el Obispo, con las manos juntas, dice:
Llenos de alegría por ser hijos de Dios, digamos confiadamente la oración que Cristo nos enseñó: 

Extiende las manos y, junto con el pueblo, continúa:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Solo el Obispo, con las manos extendidas, prosigue diciendo:
Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
℟. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.  

Solo el sacerdote, con las manos extendidas, prosigue diciendo:
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: "La paz os dejo, mi paz os doy", no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. 

Junta las manos. 
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
℟. Amén. 

El Obispo, vuelto hacia el pueblo, extendiendo y juntando las manos, alide: 
La paz del Señor esté siempre con ustedes.
℟. Y con tu espíritu. 

Luego, el diácono añade: 
Dense fraternalmente la paz.

AGNUS DEI
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.
Ten piedad de nosotros. Ten piedad de nosotros
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.
Ten piedad de nosotros. Ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.
Danos la paz, Danos la Paz, danos la paz

El Obispo hace genuflexión, toma el pan consagrado y, sosteniéndolo un poco elevado sobre la patena o sobre el cáliz, de cara al pueblo, dice con voz clara:
Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
℟. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.

CANTO DE COMUNIÓN

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Luego, de pie en la sede, el Obispo, vuelto hacia el pueblo, con las manos juntas, dice:
Oremos.
Y todos, junto con el Obispo, oran en silencio durante unos momentos, a no ser que este silencio ya se hubiera hecho antes. Después el Obispo, con las manos extendidas, dice la oración después de la Comunión:
Señor y Dios nuestro,
te pedimos que el sacramento recibido
y la profesión de nuestra fe en ti,
único Dios en tres personas,
sirva para nuestra salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
℟. Amén.

RITO DE CONCLUSIÓN

PALABRAS DEL CANONIGO NUEVO

BENDICIÓN
Después tiene lugar la despedida. El Obispo, vuelto hacia el pueblo, extendiendo las manos, dice:  
El Señor esté con ustedes.
℟. Y con tu espíritu. 
 
℣. Sea Bendito el nombre del Señor.
℟. Ahora y por siempre.

℣. Nuestro auxilio es el nombre del Señor.
℟. Que hizo el cielo y la tierra.

℣. Y la bendición de Dios todopoderoso: Padre, ✠ Hijo, ✠ y Espíritu  Santo.
℟. Amén.

Luego el diácono vuelto hacia el pueblo, dice:
Pueden ir en paz, esta misa ha terminado
℟. Demos gracias a Dios.

Después el Obispo venera el altar con un beso, como al comienzo. Seguidamente, hecha una inclinación profunda con los ministros, se retira.

ANTÍFONA MARIANA
(Sub Tuum Praesidium)

Sub tuum praesidium
confugimus,
Sancta Dei Genetrix;
nostras deprecationes ne despicias
in necessitatibus;
sed a periculis cunctis
libera nos semper,
Virgo gloriosa et benedicta


CANTO DE SALIDA




 



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