LIBRETO - 3ER DIA DE VISITA APOSTOLICA DEDICACION DEL TEMPLO DE SAN AGUSTIN 27/05/2026

 SANTA MISA SOLEMNE


DEDICACION DEL TEMPLO DE SAN AGUSTIN 


PRESIDE:
 PIVS Pp.

TEMPLO DE SAN AGUSTIN
Diócesis de la Inmaculada Concepción

TERCER DIA DE VISITA APOSTOLICA

Miércoles 27 de mayo de 2026


RITOS INICIALES
ANTÍFONA DE ENTRADA

Todos se congregan delante de la puerta de la Iglesia Catedral.

El Santo Padre: 
La gracia y la paz estén con todos ustedes, en la santa Iglesia de Dios.
℟. Y con tu espíritu.

El Santo Padre: 
Llenos de alegría, queridos hermanos, nos hemos reunido para dedicar una nueva iglesia, con la celebración del sacrificio del Señor. Participemos activamente, oigamos con fe la palabra de Dios, para que nuestra comunidad, renacida en la misma fuente bautismal y alimentad en la misma mesa, crezca para formar un templo espiritual y, reunida junto al mismo altar, aumente su amor cristiano.

El Santo Padre recibe la mitra y el báculo e invita al pueblo a entrar en la iglesia:
Entrad por las puertas del Señor con acción de gracias, por sus atrios con himnos.

Después, detrás del crucífero, el obispo y los demás entran en la iglesia.

El Santo Padre: 
In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. 
℟. Amen.

Pax vobis.
℟. Et cum spiritu tuo.

BENDICIÓN Y ASPERSIÓN DEL AGUA 

El Santo Padre:
Queridos hermanos, al dedicar a Dios nuestro Señor esta casa,  supliquémosle que bendiga esta agua, creatura suya, con la cual  seremos rociados, en señal de penitencia y en recuerdo del  bautismo, y con la cual se purificarán los muros y el nuevo altar.  Que el mismo Señor nos ayude con su gracia, para que, dóciles al  Espíritu Santo que hemos recibido, permanezcamos fieles en su  Iglesia.

Pausa de silencio.

El Santo Padre:
Deus, per quem omnis creatúra ad vitæ prodit lumen, tanta hómines proséqueris dilectióne ut eos non solum patérna alas cura, sed caritátis rore a peccátis cleménter emúndes et ad Christum Caput constánter redúcas: misericórdi enim consílio statuísti ut qui in sacram descendíssent undam peccatóres, Christo commórtui, insóntes resúrgerent eiúsque membra fíerent atque ætérni praémii coherédes. Hanc ergo creatúram aquæ tua benedictióne  sanctífica, ut, in nos et huius eccléiæ paríetes aspérsa, signum exsís tat illíus salutáris lavácri, quo, in Christo ablúti, templum Spíritus tui sumus effécti; nos autem cum ómnibus frátribus, qui in hac ecclésia divína celebrábunt mystéria, ad cæléstem Ierúsalem perveníre concédas. Per Christum Dóminum nostrum
℟. Amén.

El Santo Padre rocía con agua bendita el altar. Seis ministros rocían con agua bendita los muros de la iglesia. Durante la aspersión se canta: 

Vidi aquam egredientem de templo, a latere dextro, alleluia
Et omnes, ad quos pervenit aqua ista Salvi facti sunt, et dicent alleluia, alleluia

El Santo Padre:
Dios, Padre de misericordia, esté presente en esta casa de oración y, con la gracia del Espíritu Santo, purifique a quienes somos templo vivo para su gloria.
℟. Amén.

GLORIA
Gloria in excelsis Deo,
et in terra pax hominibus bonae voluntatis.
Laudamus te,
Benedicimus te,
Adoramus te,
Glorificamus te,
Gratias agimus tibi propter magnam gloriam tuam,
Domine Deus, Rex caelestis, Deus Pater omnipotens.
Domine fili unigenite, Jesu Christe,
Domine Deus, Agnus Dei, Filius patris,
Qui tollis peccata mundi, miserere nobis.
Qui tollis peccata mundi, suscipe deprecationem nostram.
Qui sedes ad dexteram Patris, miserere nobis.
Quoniam tu solus sanctus,
Tu solus Dominus,
Tu solus Altissimus, Jesu Christe,
Cum Sancto Spiritu in gloria Dei Patris. Amen.

ORACIÓN COLECTA
Terminado el himno, el Santo Padre, con las manos juntas, dice: 
Oremus.
Y todos, junto con el Santo Padre, oran en silencio durante un breve espacio de tiempo. Después el Santo Padre, con las manos extendidas, dice la oración colecta:  
Omnípotens sempitérne Deus,
effúnde grátiam tuam super hunc locum
et præsta auxílium tuum ómnibus te invocántibus,
ut efficácia verbi tui et sacramentórum
córda ómnium fidélium tuórum confírmet.
Per Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium tuum,
qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti,
Deus, per ómnia sǽcula sæculórum.
℟. Amen.

LITURGIA DE LA PALABRA

Dos lectores se acercan al santo padre, uno de ellos lleva el leccionario de la misa, el santo padre de pie y con mitra toma el leccionario y dice: 
Resuene siempre en esta casa la palabra de Dios, para que conozcan el misterio de Cristo y se realice su salvación dentro de la Iglesia.
℟. Amén.

PRIMERA LECTURA

Leían el libro de la Ley, interpretando el sentido

Lectura del libro de Nehemías   8, 2-4a. 5-6. 8-10 

El sacerdote Esdras trajo la Ley ante la Asamblea, compuesta por los hombres, las mujeres y por todos los que podían entender lo que se leía. Era el primer día del séptimo mes.
Luego, desde el alba hasta promediar el día, leyó el libro en la plaza que está ante la puerta del Agua, en presencia de los hombres, de las mujeres y de todos los que podían entender. Y todo el pueblo seguía con atención la lectura del libro de la Ley.
Esdras, el escriba, estaba de pie sobre una tarima de madera que habían hecho para esa ocasión. Esdras abrió el libro a la vista de todo el pueblo -porque estaba más alto que todos- y cuando lo abrió, todo el pueblo se puso de pie.
Esdras bendijo al Señor, el Dios grande y todo el pueblo, levantando las manos, respondió: «¡Amén! ¡Amén!» Luego se inclinaron y se postraron delante del Señor con el rostro en tierra.
Los levitas exponían la Ley al pueblo, que se mantenía en sus puestos. Ellos leían el libro de la Ley de Dios, con claridad, e interpretando el sentido, de manera que se comprendió la lectura.
Entonces Nehemías, el gobernador, Esdras, el sacerdote escriba, y los levitas que instruían al pueblo, dijeron a todo el pueblo: «Este es un día consagrado al Señor, su Dios: no estén tristes ni lloren.» Porque todo el pueblo lloraba al oír las palabras de la Ley.
Después añadió: «Ya pueden retirarse; coman bien, beban un buen vino y manden una porción al que no tiene nada preparado, porque este es un día consagrado a nuestro Señor. No estén tristes, porque la alegría en el Señor es la fortaleza de ustedes.»
 
Verbum Domini.
℟. Deo gratias.

SALMO RESPONSORIAL
 18, 8-10. 15 (R.: cf. Jn 6, 63c)

℟. ¡Tus palabras, Señor, son Espíritu y Vida!

La ley del Señor es perfecta,
reconforta el alma;
el testimonio del Señor es verdadero,
da sabiduría al simple. ℟.

Los preceptos del Señor son rectos,
alegran el corazón;
los mandamientos del Señor son claros,
iluminan los ojos. ℟.

La palabra del Señor es pura,
permanece para siempre;
los juicios del Señor son la verdad,
enteramente justos. ℟.

¡Ojalá sean de tu agrado
las palabras de mi boca,
y lleguen hasta ti mis pensamientos,
Señor, mi Roca y mi redentor ℟.


SEGUNDA LECTURA

Todo el edificio se eleva para constituir
un templo santo en el Señor

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Efeso  2, 19-22

Hermanos:
Por lo tanto, ustedes ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Ustedes están edificados sobre los apóstoles y los profetas, que son los cimientos, mientras que la piedra angular es el mismo Jesucristo. En él, todo el edificio, bien trabado, va creciendo para constituir un templo santo en el Señor.
En él, también ustedes son incorporados al edificio, para llegar a ser una morada de Dios en el Espíritu.

Verbum Domini.
℟. Deo gratias.


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Alleluia, alleluia, alleluia.
Yo he elegido y consagrado esta Casa, a fin de que mi Nombre resida en ella para siempre.
Alleluia, alleluia, alleluia.

EVANGELIO
(Jn 2, 13-22)

Se refería al templo de su cuerpo
℣. Dominus Vobiscum.
℟. Et cum spiritu tuo.

 Lectio Sancti Evangelii secundum Ioannem.
℟. Gloria tibi, Domine.

Se acercaba la Pascua de los judíos. Jesús subió a Jerusalén y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas sentados delante de sus mesas. Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo, junto con sus ovejas y sus bueyes; desparramó las monedas de los cambistas, derribó sus mesas y dijo a los vendedores de palomas: «Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio.»
Y sus discípulos recordaron las palabras de la Escritura: El celo por tu Casa me consumirá.
Entonces los judíos le preguntaron: «¿Qué signo nos das para obrar así?»
Jesús les respondió: «Destruyan este templo y en tres días lo volveré a levantar.»
Los judíos le dijeron: «Han sido necesarios cuarenta y seis años para construir este Templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?»
Pero él se refería al templo de su cuerpo.
Por eso, cuando Jesús resucitó, sus discípulos recordaron que él había dicho esto, y creyeron en la Escritura y en la palabra que había pronunciado.

℣. Verbum Domini.
℟. Laus tibi Christe.

HOMILIA
Momento de silencio para la reflexión personal. 

 PROFESIÓN DE FE
Después de haber escuchado la homilía predicada por el Santo Padre, toda la asamblea canta la profesión de fe con la fórmula del símbolo llamado de nicea:

Credo in unum Deum, Patrem omnipotentem, factorem caeli et terrae, visibilium omnium et invisibilium.
Et in unum Dominum Jesum Christum Filium Dei unigenitum.
Et ex Patre natum ante omnia saecula.
Deum de Deo, lumen de lumine, Deum verum de Deo vero.
Genitum, non factum, consubstantialem Patri: per quem omnia facta sunt.
Quienes propter nuestros homines, y propter nostram salutem descendieron de caelis.
Et incarnatus est de Spiritu sancto ex Maria Virgine: Et homo factus est.
Crucifixus etiam pro nobis: sub Pontio Pilato passus, et sepultus est.
Y resurrexit tertia die, secundum Scripturas.
Et ascendit in caelum: sedet ad dexteram Patris.
Et iterum venturus est cum gloria, judicare vivos et mortuos: cujus regni non erit finites.
Et in Spiritum sanctum, Dominum, et vivificantem: qui ex Patre Filioque procedit.
Qui cum Patre et Filio simul adoratur, et conglorificatur: qui locutus est per Prophetas.
Et unam, sanctam, catholicam, et apostolicam Ecclesiam.
Confiteor unum baptisma in remissionem peccatorum.
Y expecto resurrectionem mortuorum. Y vitam venturi saeculi.

Amén.


ORACIÓN LITÁNICA
El Santo Padre:
Orémus, dilectíssimi nobis, Deum Patrem omnipoténtem, qui fidélium corda spiritália sibi éfficit templa, nostris autem vócibus fratérna sociétur Sanctórum supplicátio.

El diácono dice:
Nos ponemos de rodillas.

Concluido el canto de las letanías, el Santo Padre, de pie, y con las manos extendidas, dice:
Supplicationes nostras, quǽsumus, Dómine,
intercessióne beátæ Maríæ Vírginis,
Sancti Augustíni
et ómnium Sanctórum, propitiátus admítte,
ut hæc ædes tuo nómini dicánda
domus fiat salútis et grátiæ,
ubi christiánorum plebs, in unum convéniens,
te adóret in spíritu et veritáte
et se ædíficet in caritáte.
Per Christum Dóminum nostrum.
℟. Amen.

El diácono dice: 
Nos ponemos de pie. 

Y todos se ponen de pie.

ORACIÓN DE DEDICACIÓN
El santo padre, de pie y frente al altar dice la siguiente plegaria:
Oh Dios, santificador y guía de tu Iglesia, celebramos tu nombre con alabanzas jubilosas, porque en este día tu pueblo quiere dedicarte, para siempre, con rito solemne, esta casa de oración, en la cual te honra con amor, se instruye con tu palabra y se alimenta con tus sacramentos. 
Este edificio hace vislumbrar el misterio de la Iglesia, a la que Cristo santificó con su sangre, para presentarla ante sí como Esposa llena de gloria, como Virgen excelsa por la integridad de la fe, y Madre fecunda por el poder del Espíritu. 
Es la Iglesia santa, la viña elegida de Dios, cuyos sarmientos llenan el mundo entero, cuyos renuevos, adheridos al tronco, son atraídos hacia lo alto, al reino de los cielos. 
Es la Iglesia feliz, la morada de Dios con los hombres, el templo santo, construido con piedras vivas, sobre el cimiento de los Apóstoles, con Cristo Jesús como suprema piedra angular. 
Es la Iglesia excelsa, la Ciudad colocada sobre la cima de la montaña, accesible a todos, y a todos patente, en la cual brilla perenne la antorcha del Cordero y resuena agradecido el cántico de los bienaventurados. 
Te suplicamos, pues, Padre santo, que te dignes impregnar con santificación celestial esta iglesia y este altar, para que sean siempre lugar santo y una mesa siempre lista para el sacrificio de Cristo. 
Que en este lugar el torrente de tu gracia lave las manchas de los hombres, para que tus hijos, Padre, muertos al pecado, renazcan a la vida nueva. 
Que tus fieles, reunidos junto a este altar, celebren el memorial de la Pascua y se fortalezcan con la palabra y el cuerpo de Cristo. 
Que resuene aquí la alabanza jubilosa que armoniza las voces de los ángeles y de los hombres, y que suba hasta ti la plegaria por la salvación del mundo. 
Que los pobres encuentren aquí misericordia, los oprimidos alcancen la verdadera libertad, y todos los hombres sientan la dignidad de ser hijos tuyos, hasta que lleguen, gozosos, a la Jerusalén celestial. 
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. 
℟. Amén.

UNCIÓN DEL ALTAR Y LOS MUROS
El santo padre se quita la casulla, se pone un gremial y se acerca al altar. Dice en voz alta:
El Señor santifique con su poder este altar y esta casa que vamos a ungir, para que expresen con una señal visible el misterio de Cristo y de la Iglesia.

Luego vierte el crisma en el medio y en los cuatro ángulos del altar, y unge toda la mesa. 
Doce ministros ungen los muros de la iglesia, signando las doce cruces distribuidas en la nave. 

INCENSACIÓN DEL ALTAR Y DE LA IGLESIA
Se coloca sobre el altar un brasero con brasas encendidas para quemar incienso. El Santo Padre echa incienso en el brasero y dice:
Suba, Señor, nuestra oración como incienso en tu presencia y, así como esta casa se llena de suave olor, que en tu Iglesia se aspire el aroma de Cristo

El Santo Padre pone incienso en los incensarios e inciensa el altar. Luego vuelve a la sede y es incensado. 

Otros ministros inciensan los muros de la iglesia y el pueblo.

ILUMINACIÓN DEL ALTAR Y DE LA IGLESIA
Terminada la incensación, se cubre el altar con un mantel, se colocan los 
candelabros con los cirios y se adorna el altar.

El Santo padre entrega una vela encendida a un Diácono o concelebrante, 
diciendo:
Brille en la Iglesia la luz de Cristo 
para que todos los hombres lleguen a la plenitud de la verdad


LITURGIA EUCARÍSTICA

CANTO DE OFERTORIO
El Santo Padre recibe las ofrendas del pan y del vino para el sacrificio. Luego se acerca al altar y lo besa, como primer signo de veneración al altar recién dedicado.

Después de la presentación de los dones, se suprime la incensación y se va directo al lavatorio de las manos.

El Santo Padre:
Oráte, fratres: ut meum ac vestrum sacrifícium acceptábile fiat apud Deum Patrem omnipoténtem.
℟. Suscípiat Dóminus sacrifícium de mánibus tuis ad laudem et glóriam nóminis sui, ad utilitátem quoque nostram totiúsque Ecclésiæ suæ sanctæ

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Luego el Santo Padre, con las manos extendidas, dice la oración sobre las ofrendas:  
Súscipe, Dómine, oblatiónes Ecclésiæ tuæ,
quæ in hoc sancto templo lætánter congregátur,
ut pópulus tuus per hæc sancta mystéria
ætérnam salútem consequátur.
Per Christum Dóminum nostrum. 
℟. Amen. 

PREFACIO
Mysterium Templi Dei

℣. Dominus vobiscum.
℟. Et cum spiritu tuo.

℣. Sursum corda.
℟. Habemus ad Dominum.

℣. Gratias agamus Domino Deo nostro.
℟. Dignum et iustum est.

El Santo Padre prosigue el prefacio, con las manos extendidas:  
Vere dignum et iustum est,
æquum et salutáre,
nos tibi semper et ubíque grátias ágere,
Dómine, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus.

Qui totum mundum templum glóriæ tuæ fecísti,
ut nomen tuum ubíque glorificarétur,
et locos tibi dicátos benígne suscípere dignáris,
in quibus sancta mystéria celebrémus.

Hodie ígitur hanc domum oratiónis,
hóminum labóre exstrúctam,
læti tibi dedicámus.

Hic enim veri Templi mystérium manifestátur
et cæléstis Ierúsalem imágo præfigurátur.

De Córpore Fílii tui,
ex Vírgine María nati,
templum sanctum tibi constituísti,
in quo plenitúdo divinitátis habitáret.

Ecclésiam quoque tuam civitátem sanctam constituísti,
super fundaméntum Apostolórum ædificátam,
ipso summo angulári lápide Christo Iesu;
quam lápidibus eléctis contínuas ædificáre,
Spíritu vivificátis et caritáte compáctis,
ubi tu eris ómnia in ómnibus
et lux Christi in ætérnum fulgébit.

Per quem te laudant lætánter
Angeli et Sancti omnes, dicéntes:

SANCTUS
Sanctus, Sanctus, Sanctus
Dominus, Deus Sabaoth

Pleni sunt cæli et terra gloria tua
Hosanna, in excelsis

Benedictus qui venit in nomine Domini
Hosana, in excelsis

PLEGARIA EUCARÍSTICA I
SEU CANON ROMANUS
El Santo Padre
Te ígitur, clementíssime Pater, per Iesum Christum, Fílium tuum, Dóminum nostrum, súpplices rogámus ac pétimus, uti accépta hábeas et benedícas  hæc dona, hoc sanctum sacrifícium purum, quod tibi offérimus in primis pro Ecclésia tua sancta cathólica: quam pacificáre, custodíre, adunáre et régere dignéris toto orbe terrárum, una mecum indígno fámulo tuo, quem Ecclésiæ tuæ præésse voluísti, cum fratre meo Luis Rhea, huius Ecclésiæ Epíscopo, et ómnibus Epíscopis, qui, fídei veritáti fidéles, cathólicam et apostólicam fidem promóvent.

CONCELEBRANTE 1:
Meménto, Dómine, famulórum famularúmque tuárum, et ómnium circumstántium, quorum tibi fides cógnita est et nota devótio, pro quibus tibi offérimus: vel qui tibi ófferunt hoc sacrifícium laudis, pro se suísque ómnibus: pro redemptióne animárum suárum, pro spe salútis et incolumitátis suæ: tibíque reddunt vota sua ætérno Deo, vivo et vero.

CONCELEBRANTE 2:
Communicántes, et memóriam venerántes, in primis gloriósæ semper Vírginis Maríæ, Genetrícis Dei et Dómini nostri Iesu Christi: sed et beáti Ioseph, eiúsdem Vírginis Sponsi, et beatórum Apostolórum ac Mártyrum tuórum, Petri et Pauli, Andréæ, Iacóbi, Ioánnis, Thomæ, Iacóbi, Philíppi, Bartholomǽi, Matthǽi, Simónis et Thaddǽi: Lini, Cleti, Cleméntis, Xysti, Cornélii, Cypriáni, Lauréntii, Chrysógoni, Ioánnis et Pauli, Cosmæ et Damiáni et ómnium Sanctórum tuórum; quorum méritis precibúsque concédas, ut in ómnibus protectiónis tuæ muniámur auxílio. 

El Santo Padre extiende las manos sobre las ofrendas, dice: 
Quam oblatiónem tu, Deus, in ómnibus, quǽsumus, benedíctam, adscríptam, ratam, rationábilem, acceptabilémque fácere dignéris: ut nobis Corpus et Sanguis fiat dilectíssimi Fílii tui, Dómini nostri Iesu Christi. 

Qui, prídie quam paterétur, 

Toma el pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue: 
accépit panem in sanctas ac venerábiles manus suas, et elevátis óculis in cælum ad te Deum Patrem suum omnipoténtem, tibi grátias agens benedíxit, fregit, dedítque discípulis suis, dicens:

ACCÍPITE ET MANDUCÁTE 
EX HOC OMNES: 
HOC EST ENIM CORPUS MEUM, 
QUOD PRO VOBIS TRADÉTUR.

Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego sobre la patena y lo adora haciendo genuflexión.

Después prosigue: 
Símili modo, postquam cenátum est,

Toma el cáliz y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue: 
accípiens et hunc præclárum cálicem in sanctas ac venerábiles manus suas, item tibi grátias agens benedíxit, dedítque discípulis suis, dicens: 

ACCÍPITE ET BÍBITE EX EO OMNES:
HIC EST ENIM CALIX SÁNGUINIS MEI
NOVI ET ÆTÉRNI TESTAMÉNTI,
QUI PRO VOBIS ET PRO MULTIS EFFUNDÉTUR
IN REMISSIÓNEM PECCATÓRUM.
HOC FÁCITE IN MEAM COMMEMORATIÓNEM.

Muestra el cáliz al pueblo, lo deposita luego sobre el corporal y lo adora haciendo genuflexión.

Luego dice: 
Mystérium fídei.
℟. Mortem tuam annuntiámus, Dómine, et tuam resurrectiónem confitémur, donec vénias.

Después el Santo Padre, con las manos extendidas, dice: 
Unde et mémores, Dómine, nos servi tui, sed et plebs tua sancta, eiúsdem Christi, Fílii tui, Dómini nostri, tam beátæ passiónis, necnon et ab ínferis resurrectiónis, sed et in cælos gloriósæ ascensiónis: offérimus præcláræ maiestáti tuæ de tuis donis ac datis hóstiam puram, hóstiam sanctam, hóstiam immaculátam, Panem sanctum vitæ ætérnæ et Cálicem salútis perpétuæ. 

Supra quæ propítio ac seréno vultu respícere dignéris: et accépta habére, sícuti accépta habére dignátus es múnera púeri tui iusti Abel, et sacrifícium Patriárchæ nostri Abrahæ, et quod tibi óbtulit summus sacérdos tuus Melchísedech, sanctum sacrifícium, immaculátam hóstiam

El santo padre se inclina un poco y dice:
Súpplices te rogámus, omnípotens Deus: iube hæc perférri per manus sancti Angeli tui in sublíme altáre tuum, in conspéctu divínæ maiestátis tuæ; ut, quotquot ex hac altáris participatióne sacrosánctum Fílii tui Corpus et Sánguinem sumpsérimus, omni benedictióne cælésti et grátia repleámur.

CONCELEBRANTE 3: 
Meménto étiam, Dómine, famulórum famularúmque tuárum, qui nos præcessérunt cum signo fídei, et dórmiunt in somno pacis. 

Ipsis, Dómine, et ómnibus in Christo quiescéntibus, locum refrigérii, lucis et pacis, ut indúlgeas, deprecámur.

CONCELEBRANTE 4: 
Nobis quoque peccatóribus fámulis tuis,de multitúdine miseratiónum tuárum sperántibus, partem áliquam et societátem donáre dignéris cum tuis sanctis Apóstolis et Martýribus: cum Ioánne, Stéphano, Matthía, Bárnaba, Ignátio, Alexándro, Marcellíno, Petro, Felicitáte, Perpétua, Agatha, Lúcia, Agnéte, Cæcília, Anastásia et ómnibus Sanctis tuis: intra quorum nos consórtium, non æstimátor mériti, sed véniæ, quǽsumus, largítor admítte.

El Santo Padre:
Per Christum Dóminum nostrum. Per quem hæc ómnia, Dómine, semper bona creas, sanctíficas, vivíficas, benedícis, et præstas nobis

Toma la patena con el pan consagrado y el cáliz, los eleva y dice:
Per ipsum, et cum ipso, et in ipso, 
est tibi Deo Patri omnipoténti, 
in unitáte Spíritus Sancti, 
omnis honor et glória 
per ómnia sǽcula sæculórum. 
℟. Amén.  

RITO DE COMUNIÓN
Una vez depositados el cáliz y la patena sobre el altar, el Santo Padre, con las manos juntas, dice:
Præcéptis salutáribus móniti, et divína institutióne formáti, audémus dícere:

Extiende las manos y, junto con el pueblo, continúa:
Pater noster, qui es in cælis: sanctificétur nomen tuum; advéniat regnum tuum; fiat volúntas tua, sicut in cælo, et in terra. Panem nostrum cotidiánum da nobis hódie; et dimítte nobis débita nostra, sicut et nos dimíttimus debitóribus nostris; et ne nos indúcas in tentatiónem; sed líbera nos a malo.

Solo el Santo Padre, con las manos extendidas, prosigue diciendo:
Líbera nos, quǽsumus, Dómine, ab ómnibus malis, da propítius pacem in diébus nostris, ut, ope misericórdiæ tuæ adiúti, et a peccáto simus semper líberi et ab omni perturbatióne secúri: exspectántes beátam spem et advéntum Salvatóris nostri Iesu Christi.
℟. Quia tuum est regnum, et potéstas, et glória in sǽcula.

Solo el sacerdote, con las manos extendidas, prosigue diciendo:
Dómine Iesu Christe, qui dixísti Apóstolis tuis: Pacem relínquo vobis, pacem meam do vobis: ne respícias peccáta nostra, sed fidem Ecclésiæ tuæ; eámque secúndum voluntátem tuam pacificáre et coadunáre dignéris.

Junta las manos. 
Qui vivis et regnas in sǽcula sæculórum.
℟. Amén. 

El Santo Padre, vuelto hacia el pueblo, extendiendo y juntando las manos, alidde: 
Pax Dómini sit semper vobíscum.
℟. Et cum spíritu tuo. 

Luego, el diácono añade: 
Offérte vobis pacem.

AGNUS DEI
Agnus Dei, qui tollis peccata mundi: miserere nobis. 

Agnus Dei, qui tollis peccata mundi: miserere nobis. 

Agnus Dei, qui tollis peccata mundi: dona nobis pacem.

El Santo Padre hace genuflexión, toma el pan consagrado y, sosteniéndolo un poco elevado sobre la patena o sobre el cáliz, de cara al pueblo, dice con voz clara:
Ecce Agnus Dei, ecce qui tollit peccáta mundi. Beáti qui ad cenam Agni vocáti sunt.
℟. Dómine, non sum dignus, ut intres sub téctum meum, sed tantum dic verbo, et sanábitur ánima mea.

CANTO DE COMUNIÓN

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Luego, de pie en la sede, el Santo Padre, vuelto hacia el pueblo, con las manos juntas, dice:
Oremus.
 
Y todos, junto con el Santo Padre, oran en silencio durante unos momentos, a no ser que este silencio ya se hubiera hecho antes. Después el Santo Padre, con las manos extendidas, dice la oración después de la Comunión:
Pater, per sacraménta quæ súmpsimus,
quǽsumus, ut veritátem tuam in animábus nostris confírmes,
ut te semper in sancto templo tuo adorémus
et cum ómnibus Sanctis tuis
in conspéctu tuo gloriári mereámur.
Per Christum Dóminum nostrum.
℟. Amén.

RITO DE CONCLUSIÓN

PALABRAS FINALES

BENDICIÓN
Después tiene lugar la despedida. El Santo Padre, vuelto hacia el pueblo, extendiendo las manos, dice:  
Dominus vobiscum.
℟. Et cum spiritu tuo. 
 
℣. Sit nomen Dómini benedíctum.
℟. Ex hoc nunc et usque in sǽculum.

℣. Adiutórium nostrum in nómine Dómini.
℟. Qui fecit cælum et terram.

℣. Benedícat vos omnípotens Deus, Pater,  et Fílius,  et Spíritus  Sanctus.
℟. Amén.

Luego el diácono vuelto hacia el pueblo, dice:
Ite missa est. 
℟. Deo gratias.

Después el Santo Padre venera el altar con un beso, como al comienzo. Seguidamente, hecha una inclinación profunda con los ministros, se retira.

ANTÍFONA MARIANA
(Sub Tuum Praesidium)

Sub tuum praesidium
confugimus,
Sancta Dei Genetrix;
nostras deprecationes ne despicias
in necessitatibus;
sed a periculis cunctis
libera nos semper,
Virgo gloriosa et benedicta


CANTO DE SALIDA




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